La desnutrición puede ser lo suficientemente leve como para no presentar síntomas; pero puede ser tan grave que el daño ocasionado sea irreversible, a pesar de que se pueda mantener a la persona con vida. Si la desnutrición no se trata, puede ocasionar discapacidad mental y física, enfermedades y posiblemente la muerte.
El dramático caso de una madre que utilizaba a su hija de tan sólo 2 años y 4 meses, pidiendo limosna en las principales calles de San Antonio, abrió sin duda un profundo debate en la comunidad sanantonina.
El evidente grado de desnutrición presentado por la pequeña María José, obligó al Juzgado de Menores a ordenar una medida de protección a la menor, para que fuera recibida en la Corporación para la Nutrición Infantil (Conin), ante su evidente riesgo social.
Según la encargada de Conin en San Antonio, la enfermera Teresa Salvatierra, este es sin duda un caso más de los que están acostumbrados a recibir en el centro.
"Estadísticas a nivel regional y local no existen respecto a la cantidad de niños que son utilizados por sus padres en este tipo de prácticas y que hayan presentado riesgos nutricionales. Esta es una cifra solapada y oculta porque estas personas saben muy bien cómo eludir la fiscalización y este tipo de abuso y maltrato infantil, porque en el fondo explotar a un niño de esta manera, también es considerado como un maltrato", explicó la enfermera.
Según la asistente social de Conin, Lilian Wenzel, en el centro sólo han recibido otros dos casos similares al de María José. "Es muy difícil pesquisar este tipo de situaciones, por lo que creemos que efectivamente puede haber muchos otros casos. Incluso en el verano estos aumentan, pero se trata fundamentalmente de gente que viene de Santiago a realizar este tipo de práctica.
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